lunes, junio 05, 2006

Delicias

El motivo era el hambre y el cansancio. Y un poco de esta soledad nueva que no me esta sentando nada mal.
La excusa era el sueldo recién cobrado y un antojo desde hace semanas de una torta con merengue, dulce de leche y base de brownie.

El motivo del niño de la mesa de al lado: lo desconozco.

Pero él y yo éramos los únicos habitantes de Delicity con menos de treinta años y sin compañía. Y los únicos sin problemas motrices.
Y yo vi que me miraba, un poco de reojo, un poco directo a la boca.
Pero cuando vio que pedía la cuenta (aunque yo ya sabía cuanto era, solo lo hice para que vea que me iba, para que se apure, y me hable) entonces me pidió fuego y yo conteste “no fumo”.

Porqué conteste semejante pelotudes: lo desconozco.

Podría haber dicho que no poseía fuego en formato encendedor, pero si fuego en formato beso, en formato abrazo. En formato lengua, manos, piernas.
Pero no hubo chanse, yo soy una dormilona y él puso cara de “vos te lo perdes”.


Así fue como ambos salimos de la confitería casi uno atrás del otro. Un par de veredas adelante me di cuenta que él venia atrás mío.
Y yo sabia que me miraba, un poco el culo, un poco entre las piernas, ahí donde el Jean se mete y la costurita para adentro es como un dedito correcto que me toca como más me gusta.


El motivo: lo desconozco

2 comentarios:

Anónimo dijo...

yo por mi parte reconozco que me está calentando...
salute y buena leche

Anónimo dijo...

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