jueves, enero 04, 2007

Asadam

Una soga de totora fue tejida un día en que el refugio era seguro.
Enrollada estuvo guardada en depósito;
pasó por fábrica, santería y feria.
Cuando las convicciones sobre el Corán fueron tomadas como delirios de un loco
el verdugo la compró.
Le hizo tres nudos y a cada uno le correspondió un rezo.
Una cámara oculta hizo del victimario, la víctima.
Entre oriente y occidente sólo quedó un fin de año.

2 comentarios:

anais dijo...

¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!¡Clap!

cajadegoma dijo...

ya no me siento tan solo en la creacion de este mito saddam.

adelante.